El invierno de la inteligencia artificial
Imagine el invierno no como un vacío, sino como un suspiro profundo de la tierra. Un bosque que se ha arropado de silencio, donde la vida no ha muerto sino que se ha hecho semilla. Bajo el manto de nieve, en esa aparente quietud, laten raíces que se abrazan a la tierra y brotes que aguardan su momento. Este frío no es olvido; es un vientre de posibilidades donde germina lo que está por venir. Ahora, traslademos esta imagen a la luz azulada de un centro de datos computacional. Entre el...